lunes, 18 de marzo de 2013

La estupidez y la barbarie también están globalizadas

Daniel Mordzinski fotografiando a Juan Carlos Lemus en Granada, Nicaragua, febrero de 2013. Observa el escritor nicaragüense José Adiak Montoya. Foto: María Eugenia Ramos.
Daniel Mordzinski fotografiando a Juan Carlos Lemus en Granada, Nicaragua, febrero de 2013. Observa el escritor nicaragüense José Adiak Montoya. Foto: María Eugenia Ramos.
Ayer publiqué en este mismo blog el artículo que escribí para Diario El Heraldo sobre el Primer Encuentro de Narradores "Centroamérica cuenta", en el que hablo sobre el "fotógrafo de los escritores", Daniel Mordzinski, quien ha retratado durante décadas a escritores de América Latina y Francia, muchos famosos, incluyendo premios Nobel, otros desconocidos; pero a todos ha sabido captarlos con una sabiduría y una ternura que revelan no solo a un artista, sino también a un gran ser humano. En su archivo había incluso fotografías de nuestro gran narrador Roberto Castillo, a quien, me escribió el propio Mordzinski, y cito textualmente: "tuve la fortuna de retratar en París en los años ochenta".

Esta mañana, para mi sorpresa, me encontré el correo del escritor nicaragüense Ulises Juárez Polanco que transcribo a continuación. Lo leí y no podía creer lo que decía. Juzguen ustedes.


Estimados amigos:

Estamos recolectando firmas de apoyo para Daniel Mordzinski, para la siguiente situación: el pasado 7 de marzo, Daniel descubrió que su archivo con miles y miles de fotografías tomadas durante 27 años, guardado con llave en el despacho que usaba en el diario Le Monde en París (en virtud de la alianza entre El País y Le Monde), había sido enviado a un sótano, desparecido y destruido. El periódico que reclama el respeto a la libertad de expresión en otros países, ha hecho desaparecer para siempre la mayor parte de un trabajo artístico que daba testimonio excepcional de casi tres décadas de cultura, con fotos únicas de la literatura de nuestra época. “Nadie sabe ni quiere saber por qué decidieron ‘desaparecer’ mi trabajo de toda la vida. Miles de fotos tomadas a lo largo de veintisiete años. Veintisiete años de esperas, nudos en la garganta, noches en vela, revelados angustiosos.”

Daniel necesita de nuestra ayuda, aunque no haya nada que recuperar le gustaría que al menos quede constancia de que lo sucedido en Le Monde es más que una negligencia: es un profundo desprecio por un trabajo que forma parte de la memoria de nuestra cultura contemporánea, al menos en la medida en que sus protagonistas son los escritores que le dan naturaleza y dignidad a nuestra lengua y a nuestro mundo.

Por favor enviar las firmas de apoyo directamente a Daniel, a dmordzinski@free.fr

Abrazos,
Ulises Juárez Polanco
El propio Mordzinski, fraterno como siempre, tuvo la gentileza de responder a un correo que le escribí de inmediato para expresarle mi solidaridad, y me decía que no hubo mala intención, solo estupidez... Estupideces, pienso yo, que forman parte del culto a la ignorancia y a la irresponsabilidad que nos lleva como especie humana a destruir nuestro mundo y a nosotros mismos.

El escritor guatemalteco Juan Carlos Lemus resume muy bien nuestra indignación en el siguiente artículo:
"INIQUIDAD
Firma: Juan Carlos Lemus/ Guatemala

Iniquidad es la palabra que me viene a la mente cuando pienso en Le Monde y su decisión vulgar, inculta y sorprendente de destruir 27 años de trabajo del mundialmente respetado fotógrafo Daniel Mordzinski.

Acción tan deplorable podría esperarse de regímenes totalitarios, de dictaduras y gobiernos irracionales de esos que tanto abundan en nuestro planeta, podría esperarse de bombardeos estadounidenses o de extremistas paranoides ocultos en el fondo de un sótano, pero al proceder de una institución que supuestamente defiende la libertad de expresión y que se precia de contener líneas intelectuales respetables, pareciera que se anuncia la supremacía de la mediocridad por encima de la inteligencia.

Cómo es posible, me pregunto, que cientos de miles de fotografías hayan sido despreciadas de tal manera, destruidas en un sótano, desaparecidas como si se tratara memorándums paridos en la rutina de ese diario. No sé qué impulso cavernícola motivó a destruir la obra de Mordzinski , en la cual quedaban retratados muchos de los más reconocidos escritores del mundo, entre ellos varios premios Nobel, vivos y fallecidos, pero tengo claro que No conocer la diferencia entre algo valioso y algo descartable hace dudar de la calidad intelectual de cualquiera que conduzca o administre un medio de comunicación.  Y hace dudar de sus capacidades mentales. 

Décadas de cultura, años de aportar ingenio a un mundo cada vez más infame, todo, muerto, por saña o por ignorancia. Le Monde, al destruir las fotografías de Daniel Mordzinski, suma destrucción a un planeta que necesita pensadores, artistas y medios de comunicación humanizados.

La lección es nefasta, pero hay que tomarla: los comunicadores del mundo, particularmente los de Le Monde que tomaron tan desdichada decisión, privilegiaron su arrogancia y estupidez por encima de obras fotográficas memorables, arruinaron testimonios que contaban al mundo quiénes eran sus escritores, entre ellos, franceses, alemanes, americanos, hombres y mujeres del mundo entero.

Le Monde ofendió una labor de grandes magnitudes que hemos valorado en varios países. Hace un par de semanas publiqué en mi columna semanal del diario Prensa Libre  unas palabras sobre la obra de este fotógrafo; fue una manera de reconocer, aunque en forma breve,  su gran calidad artística. Comparto el  enlace para que Le Monde sepa cuánto valoramos en estos países lo que ellos irracionalmente han destruido: Artículo de Juan Carlos Lemus sobre Mordzinski"
Un acto como el cometido en Le monde, aún sin intención, es un crimen contra la cultura. La pregunta es: ¿qué harán al respecto?


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