domingo, 21 de abril de 2013

Porque ningún sol es el último


Cubierta de la primera edición, Paradiso, 1989.


Prólogo de la segunda edición

A finales de la década de los ochenta yo estudiaba Letras en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras, en uno de mis fallidos intentos por vencer mi resistencia a sentarme en un aula todos los días en aras de obtener lo que llamamos “cartón”, es decir, un  grado académico. Sigo resistiéndome, pero esa es otra historia.

En ese entonces uno de mis maestros era el poeta Rigoberto Paredes, y se me ocurrió mostrarle algunos poemas sueltos que había ido escribiendo a lo largo de los años, principalmente durante el tiempo que estuve fuera de Honduras. Para mi alegría y sorpresa, al devolvérmelos me dijo que le parecían bastante aceptables, y me pidió trabajarlos como libro para publicarlos en el proyecto editorial que acababa de iniciar, Ediciones Paradiso. 

Aunque escribo desde antes de ir a la escuela primaria, hasta entonces no había publicado ningún libro, y tomé muy en serio la recomendación del poeta Paredes. Pedí vacaciones en el empleo que tenía y me puse a trabajar en la selección de los poemas, desechando varios, mejorando otros y escribiendo algunos más. Debo agradecer a Marlom Portillo, quien en ese entonces era mi compañero y padre de mi hija Andrea, porque durante el tiempo que necesité para completar mi tarea se hizo cargo de nuestra bebé, entonces de dos años, para que yo pudiera dedicarme exclusivamente a escribir, lujo que, entre paréntesis, es la única vez que me he dado.

Así nació Porque ningún sol es el último, mi primer libro y una grata experiencia para mí en muchos sentidos. Tuve el honor de que Clementina Suárez escribiera el prólogo, y de recibir comentarios elogiosos en la prensa nacional y de escritores y estudiosos reconocidos como el propio Rigoberto Paredes, José Adán Castelar y Helen Umaña. Mi padre aún vivía y la noche de la presentación llegó con su andador y su audífono, muy orgulloso de verme como escritora. 

Afortunadamente ahora hay muchas mujeres escribiendo nueva poesía, pero entonces mi libro fue una novedad. Con la excepción de Clementina Suárez, quien desde los años cuarenta había despegado en solitario hacia la poesía vanguardista, en Honduras había muy pocas mujeres poetas, y entre esas pocas predominaba la rima dedicada a los clásicos temas “femeninos”, como el amor sumiso. Yo, por el contrario, opté por distanciarme en forma y fondo de estos temas, no para “romper” con mis contemporáneas, sino para aproximarme a la poesía que había leído y me gustaba, sobre todo la de César Vallejo y Miguel Hernández. 

Aunque algunos de los poemas de este libro, quizá la mayoría, probablemente sean ingenuos, tienen mucho significado para mí, y posiblemente también para quienes en la década de los ochenta vivieron persecusión y exilio. Quizá la honestidad con que fueron concebidos haya influido para que, a pesar de no figurar por lo general en las antologías publicadas en Honduras, sí aparezcan en diversas antologías de poesía hondureña y centroamericana publicadas en el extranjero, como la recopilación bilingüe francés-español Poésie Hondurienne du Siècle XX, de Claude Couffon, publicada en Ginebra en 1997; o Puertas abiertas. Antología de poesía centroamericana, publicada en 2011 por Sergio Ramírez con el sello del Fondo de Cultura Económica de México. Además, fui invitada en 2001 a participar en el Festival Internacional de Poesía de Medellín. Y nada de esto hubiera sido posible sin este pequeño libro de apenas 50 páginas.

Sin embargo, la verdadera razón por la que he decidido hacer esta reedición es porque personas jóvenes que han leído mi poesía, entre ellas mi hija Andrea, creen que les “dice” algo y que se sienten identificadas con ella. Para esos y esas jóvenes, y para las personas que, en las raras ocasiones en que participo de eventos literarios, me dicen: “vine a oírla leer”, comparto estos textos, con la esperanza de que con el correr del tiempo continúen diciendo algo que valga la pena escuchar.

Tegucigalpa, abril de 2013.

María Eugenia Ramos
Descargar el libro

Cubierta edición electrónica, 2013.
Contracubierta edición electrónica, 2013.

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